BIENVENIDOS

BIENVENIDOS

viernes, 10 de octubre de 2014

.Malala Yousafzai, la paquistaní que luchó por la educación femenina, ganó el Nobel de la Paz


    Se convirtió en un ícono hace dos años, cuando sobrevivió a un ataque de los talibanes en su Pakistán natal. Se salvó y se refugió en Gran Bretaña, pero su historia recorrió el mundo. 


    Tras ser una de las favoritas en 2013, obtuvo este reconocimiento junto al activista indio Kailash Satyarthi por su lucha por los derechos de los niños.
         Malala Yusafzai, la adolescente pakistaní herida de un balazo en la cabeza por unos talibanes, se convirtió en la ganadora más joven del premio Nobel de la Paz. Tras ser una de las favoritas en 2013, obtuvo este reconocimiento junto al activista indio Kailash Satyarthi por su lucha por los derechos de los niños.
    A Dios gracias, no estoy muerta”, fue el primer pensamiento de la joven tras el atentado cuando despertó en una cama de hospital en Gran Bretaña. El motivo del ataque del Talibán era claro: ella se atrevió a levantar su voz para defender el derecho a la educación de las niñas.
     Desde ese 9 de octubre de 2012, la vida de Malala cambió drásticamente: habló ante las Naciones Unidas, recibió premios internacionales, fue recibida en la Casa Blanca por el presidente estadounidense, Barack Obama, y en Buckingham Palace por la reina Isabel II.
  Esta joven inteligente, sensata y madura sigue enfrentándose valientemente a los talibanes. "Volveré a Pakistán y me convertiré en política", dijo al canal de televisión BBC. En sus discursos, consigue hacer reflexionar incluso a los políticos, diplomáticos y empresarios más experimentados. "Nos damos cuenta de lo importante que es nuestra voz cuando nos hacen callar", escribió en su libro “I am Malala: the girl who stood up for education and was shot by the taliban” (“Soy Malala: la niña que se alzó por la educación y fue baleada por los talibanes”)
     En el libro -co-escrito con la periodista británica Christina Lamb- confiesa que no recuerda con precisión esa agresión que conmocionó a parte de la opinión pública. Lo único que recuerda es que iba sentada con sus amigas en un autobús que debía conducirlas a la escuela en el valle de Swat (noroeste), región montañosa que el ejército pakistaní recuperó a los talibanes en 2009. Sus amigas le contaron que un hombre enmascarado subió al autobús y preguntó quién era Malala, apuntó un arma contra ella y le disparó a la cabeza.
     Después de despertar en un hospital de Birmingham, en Gran Bretaña, se empezaron a agolpar las preguntas en su cabeza: “¿Dónde estoy? ¿Quién me ha traído? ¿Dónde están mis padres? ¿Sigue vivo mi padre? Estaba aterrada”, cuenta la joven. “Lo único que sabía es que Alá me había bendecido dándome una nueva vida”, añade.
   Un médico le pasó un alfabeto en que ella deletreó las palabras “país” y “padre”, que era el director de su escuela pakistaní, en Swat. “La enfermera que dijo que estaba en Birmingham, pero no tenía ni idea de dónde me encontraba (...) Las enfermeras no me decían nada, ni siquiera mi nombre. ¿Seguía siendo Malala?”, explica la muchacha, que recuerda haber sufrido mucho en el hospital a pesar de los analgésicos que le administraban.
    Sus padres pudieron reunirse con su hija 16 días después del atentado, y Malala pudo por fin dar rienda suelta al llanto. “Durante todo el tiempo que pasé en el hospital no lloré, ni siquiera cuando tenía todas esas agujas en el cuello o cuando me retiraron las grapas de la cabeza”, cuenta.

Una lucha que da frutos

   En Pakistán se convirtió en una heroína. "Es genial", afirma una de sus antiguas compañeras de clase. "Todas queremos ser como ella. Su valor y su confianza es una verdadera inspiración", asegura la joven, que sin embargo no quiere dar su nombre por miedo los talibanes.
    La familia de Malala espera que pueda volver pronto a casa. "Para nuestra familia es muy especial", explica su primo, Mahmood ul Hassan Yousafzai. "Lo más importante para nosotros es que haya sobrevivido tras el horrible ataque", asegura.
      La lucha de Malala parece dar frutos, al menos en el valle del Swat. Según cifras oficiales, este curso se matricularon 140.000 niñas en escuelas estatales, explicó Yamaluddin Khan, del diario "Dawn". Hace dos años la cifra era de sólo 99.777. " Malala, su campaña y el ataque que sufrió seguramente fueron factores para ello", agregó.
      Los talibanes destruyeron 119 escuelas de niñas durante la época en que controlaron el valle del Swat, entre 2007 y 2009. Desde entonces fueron reconstruidas más de la mitad, afirmó Khan.
   Pero Malala todavía tiene muchos enemigos en su país natal. "Pakistán no la valora tanto como el resto del mundo", asegura la antropóloga Samar Minallah. "Algunas personas están sembrando confusión respecto a sus motivaciones", explica.
 Algunos escépticos sugirieron que la joven está desarrollando un plan "anti-islam" diseñado por extranjeros. Maulana Samiul Haq, un influyente clérigo, asegura que Occidente se apropió de ella para "promover sus planes malvados". Por su parte, los talibanes dijeron que volverían a intentar matarla, al igual que asesinaron a su política preferida, la dos veces primera ministra paquistaní Benazir Bhutto. 

Pero ella está convencida: “Me salvé por una razón: para usar mi vida ayudando a la gente”.

Fuente: AFP / DPA.